Más allá de la tecnología.
Más allá de contar historias.
Acciones que verdaderamente transforman.
En 2016, como partners de Qlik, iniciamos una negociación para la venta de licenciamiento a una entidad gubernamental. Lo que empezó como un proyecto técnico dio un giro inesperado: además del licenciamiento de QlikSense, nos pidieron realizar un análisis para entender la conversación pública y la presión social que se estaba generando alrededor de un tema de interés nacional.
Como siempre, comenzamos por lo básico: solicitar datos. Bases, denuncias, registros… nuestra “carta a Santa”, siguiendo la metodología que aplicamos en todos nuestros proyectos.
Pero nos encontramos con resistencia y predisposición de no querer compartir: “Esos datos son míos.”
Ante el cierre de puertas, decidimos abrir ventanas.
Nos fuimos a la información pública, a los portales de datos abiertos y empezamos a construir, paso a paso, un sistema completo de datos. No fue fácil —camino empedrado que ahorraré detallar— pero llegamos.
Cuando presentamos los primeros resultados, ocurrió lo habitual:
“Yo traigo otros datos.”
Y fue ahí donde pronuncié una frase que desde entonces me acompaña:
“La data son hechos; lo demás, opiniones.”
Con alta probabilidad de perder al cliente después de esa presentación…
pero no. Seguimos.
El tema tomó relevancia mediática a nivel nacional, y entonces sí: llegó otro tipo de datos. Entre ellos, información sobre denuncias de violencia intrafamiliar… que como muchos saben, son violencia de género.
Y ahí todo cambió.
El proyecto dejó de ser un asunto de licenciamiento. Se convirtió en un punto de inflexión.
Un momento para generar impacto, derribar resistencias y trabajar desde donde podemos hacerlo: nuestro día a día con datos.
Se rediseñó el presupuesto de seguridad para enfocarlo donde realmente hacía falta: dotar a las fuerzas de seguridad de información estratégica.
Se pusieron en la mesa datos duros sobre violencia de género: que cambiaran a nivel administrativo el cómo llevar una denuncia” y en consecuencia robustecer el programa para atención a mujeres.
Cerramos el ciclo al poder “administrar” con datos duros la opinión pública con un cambio y certeza en la comunicación estatal.
¿Si compraron más licenciamiento?
Les digo, es lo de menos.
Lo que realmente importa es que este trabajo se convirtió en un precedente.
Uno que ayudó a visibilizar la violencia de género más allá de la opinión pública, más allá de la política y más allá de lo mediático.
Porque cuando los datos se usan con propósito, sí generan impacto.
Date:
2025